LA MISMA CHOLA
La creatividad en las empresas de telefonía nos trae promociones tan convincentes como aquella que nos alienta a comprar determinado producto a precios sumamente competitivos, solo que si vemos las letras pequeñas en los folletos muy diseñados para distraer nuestra atención, veremos una advertencia importante, pues la promoción es solo por 3 meses, luego del cual los precios vuelven a su normalidad, dejándonos endulzados y enganchados con la misma chola.
Igualmente nuestro presidente Ollanta Humala está adoptando esta característica publicitaria, para referirnos a su gran transformación, por ejemplo un nuevo programa de cuidado de infantes antes wawawasi, ahora le llaman “cuna mas”, por el mismo estilo está la nueva reestructuración del PRONAA con el nombre de “warawara”, y así tendremos más programas con otro logo pero al final, nos quedaremos con la misma chola.
Si esto se refiere a la gran transformación plasmada en la hoja de ruta de Ollanta, siendo honestos veremos que ni siquiera le podremos llamar transformación, porque ello implica nueva ideas, algo muy difícil porque se necesita un poco de cerebro, en todo caso vemos a una chola que seguirá con la misma indumentaria solo un poco más limpia y despercudida.
Visto de esa manera porque no pensar en cambiar el nombre de los profesores y llamarlos amautas, o cambiar el nombre de colegios llamándolo “yachayhuasi”, a los almacenes “tambos”, a las regiones “suyos”, y así el gobierno podría hacernos creer que la transformación está en marcha.
Uno de los grandes males de nuestra democracia, es la politización de los aparatos del estado, una vez en el poder el gobernante elegido tiene que pagar sus deudas morales partidarias sin importar acrecentar la burocracia, o perder el dinero en proyectos que claramente están diseñados para justificar los cargos políticos que entregan.
Si se buscara un cliché distintivo del trabajo de los burócratas, pudo haberse tratado a través de las organizaciones existentes, no a la destrucción sino a la implementación, estrategia o mejoramiento de las mismas, demostrando su capacidad en los cargos.
No obstante en este gobierno se crean ministerios, las instituciones se reorganizan, reestructuran, aniquilan los existentes, dándonos una imagen de trabajo por el bien de la nación, nada más falso porque en realidad la chola no ha sido transformada, simplemente se le ha quitado un poco la polilla.
Con esta modalidad y sin cerebro, el país seguirá estancándose en su lucha por la pobreza y su desarrollo, es como avanzar dos retrocediendo 4 y la chola seguirá siendo la misma.
Si Ollanta tomara la política de la gran transformación con estrategia, se orientaría a la funcionalidad de todos los niveles gubernamentales, el mejor sello a dejar son los resultados de una gestión, a la luz de esos resultados nuestros autoridades serán reconocidas.
Sin embargo hasta el momento en este gobierno solo se ha visto problemas para encontrar personas idóneas en los cargos, los continuos cambios en el gabinete así lo comprueban.
La creación de nuevos ministerios ha traído consigo aumentar la burocracia y como si no fuera poco en el caso del ministerio de inclusión , se emprende un trabajo de reestructuración , cuando pudo focalizarse en la funcionalidad de los programas asistenciales existentes con profesionales capacitados, que conlleven a proyectos ambiciosos, el gran problema de las dependencias del estado es interno reflejado en la adjudicación de puestos a personal sin calificación ni especialidad, en la corrupción generalizada, es decir el principal problema es humano.
Pero como se quiere dar una imagen de protagonismo más fácil es irse a las estructuras al exterior para engañar a la población de que se está trabajando por el Perú, mas fácil es la decoración que adentrarse al verdadero problema.
La gran transformación de Ollanta no será posible en el corto tiempo de su desesperado compromiso electoral, en cambio pudo sentar las bases de esta transformación, llamando a los mejores profesionales para que ayuden a la misma chola a transformarse, tal como se hace con un trocito de carbón para convertirlo en un refulgente diamante.
Sofía Flores
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