Para nadie
es un secreto las limitaciones, deficiencias y fallas en la administración
del PRONAA, una entidad cuya misión es
socorrer a los peruanos más indefensos para no permitir que la pobreza extrema
acabe con ellos, protegiéndolos de la desnutrición.
Una reforma
planteada a estas alturas, con una inversión bastante onerosa, pone en tapete
de nuestro gobierno el adecuado uso de
los recursos del estado propiedad de todos los peruanos.
Es un hecho
que el problema a considerarse en este
rubro, es la mala administración y si vamos mas al fondo descubrimos que el
personal destacado en esta área, son dispuestos de manera política y no de competencia profesional, es
decir el problema es la elección de
personas idóneas para los diversos cargos, no se trata de reformar o reorganizar,
sino de mejorar lo que tenemos, de hacer funcionar las dependencias del estado.
Es obligación
de las autoridades destinadas de este sector, hacer los reajustes pertinentes
dentro de una organización para que sea funcional, uno de las funciones estratégicas
de los encargados a gran nivel, es demostrar su capacidad profesional,
optimizando los recursos y la infraestructura.
Una buena administración no conlleva a incrementar presupuestos burocráticos,
más bien reducirlos e incrementar la cantidad de recursos destinados a las
personas necesitadas.
Falta de un
adecuado almacenamiento, negligencia, alimentos descompuestos, transportes
ineficientes no son propios de un reorganiza miento , sino de una optima administración
que primeramente elija a un personal capacitado, con valores morales y un
adecuado proceso de control, cortando
procesos innecesarios,
estableciendo canales dinámicos
para evitar la burocracia que tano daño hace a los programas asistenciales.
Es un hecho que la ayuda asistencial muchas veces
se queda en los canales de la corrupción, hacia personas escogidas por retribución
política, mas no por principios morales que deben prevalecer a la hora de
escoger al personal par esta área.
No solo se
trata de mejorar la alimentación, sino de que esta en realidad llegue a las
personas que más lo necesitan, que no sea
aprovechada ni sirva de lucro
para algunos malos dirigentes, ante ello
se precisa una buena investigación y análisis
de los problemas sociales, estableciendo el pertinente proceso administrativo.
Una mala
señal nos refiere este nuevo proceso para cambiar el nombre y toda la
infraestructura del PRONAA, siendo totalmente innecesario, e indignante jugar con el dinero destinado a
socorrer a los peruanos en extrema pobreza.
Mientras
dura este nuevo descubrimiento, los
peruanos necesitados seguirán esperando
que los beneficios económicos primero lleguen a las manos burocráticas, y al
final los alimentos lleguen a los sectores para los que fueron creados.
Sofía F.
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